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domingo, 6 de julio de 2014

Me haces feliz






Chanson: Margarita - Fito Paez

Yo soy Fita, la de crayolas de colores, la que ata y desata las melenas que caen sobre tu frente, la que baila, la que grita, la feliz, la que pinta, la que toca el piano, la que toca el alma, la que pone el color al papel, a los labios entreabiertos para dar más besos, la que vuela y cae, la que flota, la que sueña que flota, la que duerme, la que despierta, la que abre los ojos y besa en la frente, la que besa el camino de un fideo al cenar. 
Yo soy Fita, la del vestido acuarela, la que viste el sombrero y tapa el futbol, la que mete el gol, la que despierta, la que crece cada día más y más, la que enamora, la mujer de ahora, la de labios púrpura y perfil soñador, soy el sueño de vos, soy la risa de a dos, la melena ensortijada, la que vive, la que ama, la que recuerda cuentos, la que los cuenta, la que se da cuenta que aunque pase el tiempo siempre seguirá siendo la Fita de papá.

lunes, 21 de octubre de 2013

CaFé



- Esa taza me suena.
- Tú me la regalaste.
- Ves? Te dije que me sonaba.

Musa de mis cantares, suave arrollo que mese mis sueños, que me levanta, que me adormece, que me inspira y me delata, que me guarda y me tiene, qué dicha verte aquí, musa del alma, café de profundo aroma que me domina, muñeca de mis poemas, flor perpetua de mi jardín.
Qué bonita sonrisa esa con que me despiertas, las caricias con que me regresas de un sueño reparador, qué bonita mujer, qué bonita esta vida, qué bonita la mañana está para cantar, para un café embriagador… como tu amor.
Qué placer despertar con esa dulce sonrisa, con el cálido abrazo y caricias compartidas; mira qué bonita, qué bonita es esta vida, que el atardecer suspira y mis labios se intimidan por lo grande de este amor.
Ay, qué bonita mi mañana y qué bien calienta el sol, para dar un caminito, de la mano pegaditos, con tu cabello al viento y mis pasos todos lentos para que no corra el tiempo y se queden nuestras huellas en la orilla de los dos.
Vida, quién soy yo para tenerte; que los días duren siempre, que las noches se hagan días, que las nubes escondidas se rindan ante el sol. Vida, que feliz me hace quererte, y si no es tanta molestia, brindo hoy a tu salud y aunque beber no es virtud, brinda tú con un café, como muestra de los dos, de los nombres que una vez se juntaron para una historia que dio vida a este atardecer.

Suave voz que me encandila, musa de mis cantares, qué bonita es esta vida y qué dulce este café.

martes, 8 de mayo de 2012



La luna nos acompañó de regreso, dejábamos atrás algunos recuerdos, pareciera que también dejamos nuestro amor.
La soledad se paseaba por mi rostro, humedeciendo el momento en forma de lágrimas que rápidamente se extinguían con el roce de mis dedos. No quería ser infeliz.
Los días siguientes fueron tristes, pensaba en la utilidad del dolor ajeno, como muestra del dolor propio y me decepcionaba esa actitud. Me decepcionaba estar dentro de una historia en donde ser lastimado era igual a lastimar. Quería que se detenga, y la decisión de ser feliz me empujaba a poner un alto al dolor.
Me sentía débil, el perder poco a poco las partes importantes de tu vida, aun cuando crees que no lo mereces, es una dura experiencia, pero es así, la vida también es dolor, el dolor es inevitable, como alguna vez leí, sin recordar la segunda parte… el sufrimiento es opcional.
Había intentado que volvieras, había desprendido de mí el dolor propio para entender el tuyo, la miraba abajo lamentando el mal momento, y por dentro el dolor propio que quería ser entendido por ti.
Me fui, te fuiste, las despedidas son largas cuando uno no está seguro. Cuando a un metro de distancia todo se ve tan empañado, y la pena allí esperando, y el cuerpo que no reacciona. No se llega a escuchar ningún adiós.
A veces, el adiós ya no es necesario. Hay que recordar la segunda parte de aquella frase: el sufrimiento es opcional… y continuar tercamente ese deseo, cada vez más difícil, de ser feliz.

jueves, 21 de julio de 2011

Y el mundo pregunta por qué... y yo respondo


Camino descalza por el camino de lluvia, tus ojos negros me guían en la neblina hacia el camino del amor.
Mis brazos se alzan hacia tu mirada, una sonrisa se dibuja, tímida, y se sonrojan mis mejillas cuando los recuerdos vuelven a mí.
El viento alborota mi cabello, el camino húmedo empapa la planta de mis pies, y me enfría, la pasión que me impulsa me da su calor y emerge el amor que siento por ti. Me guían mis sueños, el frío se rinde por mi devoción, sigo mirando el horizonte con fe y voy poco a poco hasta llegar a ti.
Tu sonrisa me invita a seguir, la carita risueña con que me persigues me roba una carcajada, el mundo se pregunta qué me pasa, y yo sin decir palabra les respondo: es que soy feliz.
Falta poco, el perfume de tu piel me invita a revivir mi sueño, el negro azabache de tu cabello me indica lo  mucho que nos queda por vivir, tus manos tomando las mías me invitan a pasar al mundo creado para mí, y abriendo los ojos me rindo a un futuro diseñado para los dos, para cuando tú y yo estamos aquí.
Me acurruco en tu pecho, estoy cansada de tanto caminar y me invitas a reposar en tu regazo, me cantas una canción y sueño nuevamente, ahora no hay marcha atrás, ahora todo es real, puedo tocarte, puedo respirar cerca de ti y sentir los latidos en tu pecho, pierdo el miedo a la oscuridad, ya no me falta nada, estoy completa, puedo dormir sabiendo que al abrir los ojos sentiré la paz que se siente al estar a tu lado, y que al llegar la mañana me despertarás con un beso, como todos los días. Acaso con todo ello el mundo me seguirá preguntando por qué sonrío? Pues le diré, porque aprendí a ser feliz.