Mostrando entradas con la etiqueta abrazo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta abrazo. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de mayo de 2014

La calma que antecede al huracán

- Ya no quedan manchas de rímel en la almohada.
- Sody no volverá.

Sólo he recibido mensajes de silencio desde que partiste, han sido escritos con tinta sabor a mar en forma de gotas pesadas, bailarinas, saladas, que se caen por culpa de la gravedad.

He tenido que enviar mensajes que sepan nadar, que busquen la corbata a rayas del osito poseso, todo para mí, todo para Ca. He querido volver al adiós para convertirlo en un jamás donde no exista una despedida, una ida sin regreso, una lágrima en altamar antes de tu viaje sin retorno a un lugar al que no puedo llegar.

He cantado la canción con que te dije mis secretos, he gastado el rímel con el que manché tu corbata de navidad, he prestado tu perfume para dormir en silencio y preguntarte en mis sueños cómo estás. He abrazado tu cuerpecito con un pecho lleno de culpa, de mis manos brota siempre un olor a soledad, me has mirado y en susurros hemos vuelto a cantar, he recordado la alegría y he llorado cuando me he sentido despertar. Una carta tras otra debajo de la almohada, sonrisas que disfrazan la calma de las noches sin dormir, gritos ahogados por un huracán escondido, comprimido, culposo, con ganas de estallar.

Cada llegada a casa es un permanente deseo de encontrarte en mis sueños, eterno confidente de mi dolor. Al cerrar los ojos y verte nuevamente, más de una vez, no he querido despertar. Más de una vez te he llamado, pero sé que no volverás, sé que seguirás siendo un confidente ausente, un recuerdo permanente, un amigo para siempre, un Osito de Taiwán.

(Un osito de peluche de Taiwán - Los Auténticos Decadentes)

jueves, 17 de octubre de 2013

Creo

- Crees que podamos vernos?
-  Yo creo, y con eso basta.

Creo que aún, tal vez, piensas en mí; lo parece en el tono de tu voz, tan suave, tenue, tímida; lo parece en los pedidos nostálgicos de recuerdos mantenidos mutuamente, en abrazos al pasado, en miradas añoradas, en suspiros que van al viento y de pronto... caen sobre el espacio pequeño que nos separa, y que tras una mirada temerosa nos une sin querer (no lo sé).

Creo que aún, tal vez, nada tiene fin; o es un deseo, un deseo infinito que se cuelga de mi espalda, amarrado a mis brazos con tal fuerza que me encorva. Quizá es un deseo fúnebre, un deseo vestido de luto como yo, como esta presentación anónima para ti, lejana presencia que a pesar del tiempo... que a pesar del tiempo me rodea, se apodera de mis palabras, de lo que escribo, de lo que sueño (no lo sé).

Creo que morir es una sensación, es aquella que tantas veces me hizo escribir a la orilla de aquella playa cómplice, fría, solitaria, fiel compañera de un salud con vino blanco, de un cigarrillo y una libreta confidente que luego se desojaría para unirse a las lágrimas de aquella que moría, una vez más. Morir es una sensación tan común, tan simple como el exhalar un suspiro acompañado de la expulsión impotente de una lágrima y un sentimiento de dolor. Común, como esta sensación de creer que piensas en mí con sólo escuchar tu voz, con solo mirarte nuevamente dormir, como si dormido me dijeras algo (no lo sé).

No quiero nada que nos haga mal, mi mano aún a la distancia busca formarse como cuando la llevabas hacia adelante; inevitablemente volteo hacia un lado como esperando verte allí, al ritmo del corazón, al ritmo de un camino breve, común, finito, cómplice, claro, fresco... y caprichosamente me adentro en ese sueño, en ese sueño donde nada duele, donde seguimos caminando al ritmo de la balada donde Yo creo, y con eso basta.

Ya no quiero verte tan triste así, creo que estás llorando; mi confesión temerosa va camino a ti, de la mano con el desesperado deseo en que creo que aún piensas en mí. Escapando del adiós al que estamos acostumbrados, del camino cubierto de malos recuerdos, de huellas ajenas invadiendo el sendero. I know is real, my love is real.

Yo creo que esta vez voltearás, que esa mirada durará más de unos minutos, que nunca saldrá de tus labios la palabra "adiós". Creo que los recuerdos que pediste se quedarán en tus brazos para compartirlos nuevamente con los dos, para unirlos, para completar la propiedad común de nuestras vidas. Creo que los suspiros serán una melodía que nos llevará a bailar un vals, uno de esos que me cantabas al oído, que tus manos bordearán mi existencia y volaremos como el último viaje por las nubes de algodón.


Yo creo que tal vez piensas en mí... Yo creo y con eso basta.


miércoles, 29 de agosto de 2012

Cerré mis ojos



Cerré los ojos y muy quedo me acurruqué cerca de tu recuerdo; esperaba un suspiro, unas buenas noches que me invitaran a recobrar el sueño; acariciando mis manos sentí el olor de un calor ausente y vi entre las cortinas la sombra de un amor que aunque lejos vive presente... cada una de estas noches, muy grabado aquí en mi mente.

Sentí rodar por mis mejillas una leve gota de tristeza, de emoción incierta, sentí también llenarse las pupilas de una imagen risueña de esas con las que uno despierta, y cogí tu sonrisa colorida, la guardé en el corazón y me di la vuelta, abracé tu ausencia, la pegué a mi pecho y soñé contigo; despertar era cosa del destino… regresar era cosa del destino… volver a soñar era tan sólo una ilusión propia de un corazón herido... por esta ausencia.

He descubierto mis sentidos luego de este mal sueño, has abierto la puerta de nuestra vida y muy quedo vienes a mí siento tu brazo bordear mi cuerpo y has invadido mi sueño y he sentido también una lágrima de emoción al ver que soñaba contigo, y con un beso has sellado ese sueño, hemos despedido la ausencia, y nos hemos dado la cara para volver a darnos un beso.