Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de septiembre de 2022

1320 - TML



Todavía... todavía mantuve abrigada aquella historia, una historia de iniciales que confesaban un deseo inesperado, que dentro llevaba un miedo, pero también una fuerte ilusión. No recuerdo la estación, he perdido la memoria de muchos recuerdos, he tenido que vaciar algunos momentos en el camino para dejar entrar una nueva historia. Me valí del espacio suficiente para nuevas promesas, para nuevos besos, pero se ha quedado un pedacito de ese cielo escondido en el centro del corazón. La tierra donde sembré ese sentimiento estaba bendita. Una oración había colocado la clave de sol en la partitura, y con una larga nota me había atrevido a despedirme sin pedir permiso, sólo pidiendo valor. Puse un adiós en la maleta, dejé mi promesa en el pasado, no cabía llevarla a un nuevo viaje, y luego de un largo tiempo creyéndola olvidada hoy se presenta en mi nube, echándome un ojo, invitándome a recordar. He recordado una risa, un suspiro, una historia infinita... hasta el cielo, un papel, un cofre y una chansón. He recordado un circo, lúculas, un chicle y un ratón, he recordado colates, poemas, historias, he recordado el insomnio, a Sody, una almohada con rímel, una pena, una lágrima, una muerte y una resurrección. He recordado una vida, y me he sentido feliz... luego de algunos días he sentido dolor... he perdonado hace mucho tiempo, y me avergonzaba tener que perdonar otra vez. Hay cosas que el cuerpo ya no soporta, y se lo pasa al corazón... mi corazón debe estar muy resentido... Le he preguntado a esa promesa por qué ha vuelto a mí... ha sonreído, se ha sentido feliz con sólo verme, y luego de eso ha resuelto desaparecer. Me ha dejado un suspiro, de esos que recordé. Me ha dejado las ganas de llorar, también las de sonreír pero con menos intensidad. No he entendido. He querido odiarla, pero no quiero volver a perdonar. He querido llamarla, pero no la quiero presionar. Me toca olvidar otra vez? Lo siento, corazón. Puedes quedarte con el pedazo de papel: TML.

martes, 23 de septiembre de 2014

Un silencio que lo dice todo

Chansón: Con solo una sonrisa (Melendi)


He amanecido envuelta en un silencio que grita no despiertes; entre sueños he visto mi verdad bordeando el cuadro azulado, fiel testigo de una noche de cobardía en que, en silencio, te dije adiós. 

He amanecido con el dolor del olvido retumbando en mi cabeza, ahora me impide abrir los ojos, duele ver el sol, ese sol que te obliga a enfrentar el testimonio de quien nada dijo y a la vez lo dijo todo, de quien pintó el cuadro que vibra a su lado, conteniendo el secreto mejor guardado de una historia donde uno es mejor que dos. 

He amanecido con el deseo aparcado en medio de la ciudad, lo olvidé una noche oscura, más oscura que tus secretos, más oscura que mi adiós. Se lo han llevado los pintores vagabundos para sus lienzos en blanco y negro semejantes a mi vida, semejantes a tu amor. 

He amanecido adormecida tras muchas horas de pensar en una mañana de testimonios sin testigos, en adioses sin creer en un dios. He amanecido en silencio y mi sueño lo dijo todo y todo se reduce a una historia finita donde nunca existimos los dos.

Soy el ser vacío que aún con los ojos abiertos sigue dormido... me rindo a la despedida, sucumbo ante el ofrecimiento de una disculpa por la inexistente mirada de culpa que citamos en aquella carta caída en el pozo de los deseos olvidados.

He dormido con el aroma de tu cuerpo vagabundeando alrededor de la almohada, te recordé, te deseé, te impregné en una memoria cada vez más longeva con la única finalidad de volver a ser feliz. Pero la tristeza ha sido siempre mi bandera, llevo un tatuaje de lágrima en el alma, mi pluma, en vez de tinta, escribe con llanto, me alimento de la pena y la soledad de una playa sin gaviotas, y no quiero cambiar.

He dormido en la orilla de un año en que fui feliz, he recobrado la memoria de quien se levanta, de quien muere y resucita, del ave fénix de los veranos en soledad. He dormido con el sonido de la gaviota pintando de sepia el poema en la boleta del restaurant, do you remember that? He recogido la autoestima de aquella gacela enamorada del amor y la he arrojado al mar.

El silencio me invade en cada minuto de esta vida, no sé qué hay allá afuera, no sé si esto es vivir; para mí, el silencio lo dice todo, y un adiós que nunca se dijo está pintado en aquel cuadro que dejaste al partir, leaving me alone... leaving me to die... again.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Fe sobre tu piel

El duelo (La Ley con Eli Guerra)

Fe en un camino trazado por lo errores de otro ser, un solitario que buscaba de noche las respuestas a la lluvia torrencial que dejó su pena tras de si. Cada línea surcada del sendero anónimo llevaba el aliento de una noche olvidada, una noche en que una gota de tristeza se mezcló con una de pasión, las confesiones de una calle sin fecha se vertieron en la orilla, y una tarde, cuando alguien más se acercaba, encontró la historia muda de una ilusión.

Fe sobre la historia de un infeliz ahogado, sobre la espuma testigo de uno besos robados, fe en el amor, en el desdén, fe sobre la historia de un mañana sin amanecer, fe sobre tu piel, fe bañada en las lágrimas de un atardecer sin sol, fe en los surcos de los errores de aquel, en el sendero de alguien olvidado, un sendero que tientas hoy a recorrer.


Fe en una historia, un deseo inacabable de ser feliz, fe por el amor, fe por el dolor, fe por la pasión del ausente enamorado, el ausente de la mirada perdida, del camino abandonado, una muerte, un vacío, una lágrima huérfana del cuerpo que se robó aquel día, fe sobre su piel bajo la mía, fe en que regrese aquella noche, the last night under the rain.

jueves, 17 de octubre de 2013

Creo

- Crees que podamos vernos?
-  Yo creo, y con eso basta.

Creo que aún, tal vez, piensas en mí; lo parece en el tono de tu voz, tan suave, tenue, tímida; lo parece en los pedidos nostálgicos de recuerdos mantenidos mutuamente, en abrazos al pasado, en miradas añoradas, en suspiros que van al viento y de pronto... caen sobre el espacio pequeño que nos separa, y que tras una mirada temerosa nos une sin querer (no lo sé).

Creo que aún, tal vez, nada tiene fin; o es un deseo, un deseo infinito que se cuelga de mi espalda, amarrado a mis brazos con tal fuerza que me encorva. Quizá es un deseo fúnebre, un deseo vestido de luto como yo, como esta presentación anónima para ti, lejana presencia que a pesar del tiempo... que a pesar del tiempo me rodea, se apodera de mis palabras, de lo que escribo, de lo que sueño (no lo sé).

Creo que morir es una sensación, es aquella que tantas veces me hizo escribir a la orilla de aquella playa cómplice, fría, solitaria, fiel compañera de un salud con vino blanco, de un cigarrillo y una libreta confidente que luego se desojaría para unirse a las lágrimas de aquella que moría, una vez más. Morir es una sensación tan común, tan simple como el exhalar un suspiro acompañado de la expulsión impotente de una lágrima y un sentimiento de dolor. Común, como esta sensación de creer que piensas en mí con sólo escuchar tu voz, con solo mirarte nuevamente dormir, como si dormido me dijeras algo (no lo sé).

No quiero nada que nos haga mal, mi mano aún a la distancia busca formarse como cuando la llevabas hacia adelante; inevitablemente volteo hacia un lado como esperando verte allí, al ritmo del corazón, al ritmo de un camino breve, común, finito, cómplice, claro, fresco... y caprichosamente me adentro en ese sueño, en ese sueño donde nada duele, donde seguimos caminando al ritmo de la balada donde Yo creo, y con eso basta.

Ya no quiero verte tan triste así, creo que estás llorando; mi confesión temerosa va camino a ti, de la mano con el desesperado deseo en que creo que aún piensas en mí. Escapando del adiós al que estamos acostumbrados, del camino cubierto de malos recuerdos, de huellas ajenas invadiendo el sendero. I know is real, my love is real.

Yo creo que esta vez voltearás, que esa mirada durará más de unos minutos, que nunca saldrá de tus labios la palabra "adiós". Creo que los recuerdos que pediste se quedarán en tus brazos para compartirlos nuevamente con los dos, para unirlos, para completar la propiedad común de nuestras vidas. Creo que los suspiros serán una melodía que nos llevará a bailar un vals, uno de esos que me cantabas al oído, que tus manos bordearán mi existencia y volaremos como el último viaje por las nubes de algodón.


Yo creo que tal vez piensas en mí... Yo creo y con eso basta.


martes, 15 de octubre de 2013

Nieve

- Para eso sirve el tiempo?
- Entre otras cosas
- Quiero que se detenga.

Pálido recuerdo que bordea la locura de mis pensamientos esta noche fría, más fría que la carta con que me diste el último beso, la misma que hoy llena mi espacio, me llena por completo, como si recobrarte, un último intento, fuera posible. 

Pálido recuerdo, tan etéreo como todos mis pensamientos, tan vacío como la figura de mí, muerta, con la canción a medias, con el poema a medias, con la copia media rota y las huellas en la nieve, sin regreso.

Pálido recuerdo, como las ganas de irte que no me dejaron más que un cielo cubierto de desesperanza, tan profundo como las pisadas que di al buscarte, tan meditabundo como buscando una razón inexistente a un adiós inesperado.

Pálido recuerdo, tiemblo al recordarte, tiemblo de tan sólo pensarte y muero, los buenos momentos se me van, con el tiempo, y he querido seguir manteniendo mi último refugio, el último refugio donde guardo tu amor, tu risa, tu sueño.

Pálido, como pálidos eran tus últimos besos, así es el último, el final, el más doloroso recuerdo grabado en el alma, grabado en la nieve, grabado en las gotas silenciosas que hoy y siempre bañan mi dolor; pálido recuerdo como esta nieve fría, con esta noche fría, como esta mujer fría que vive sin vivir, duerme sin dormir y ama sin un amor al que abrazar.

Por qué sigue corriendo el tiempo? Me roba más segundos, traicionero; me lleva de este sueño en el que te tengo, un sueño del que despierto y nuevamente cierro los ojos a ver si te encuentro. Pálido recuerdo, me he alimentado de ti por tanto tiempo, aquellas huellas en la nieve se van, como él, como tantos de mis suspiros cuando despierto, y desvanezco. 
Es que acaso volverás? Volverán a formarse las huellas en la nieve, esta vez tuyas? Volverás a decirme al menos si valió la pena? Pálido... pálido recuerdo, apenas te tengo en la memoria, cada suspiro parece el último, el último dolor, el último dolor, the last pain... to death.

Para esto sirve el tiempo, para hacerme ver que no estás, pues quiero que se detenga, o morir para no ver más esta pálida existencia, hoy me marcho, hoy vuelvo a caminar por esa nieve que he odiado desde que partiste, hoy vuelvo a pisar aquellas huellas, de ida, ya no de regreso.


Hoy muero, hoy abandono el recuerdo de este adiós insufrible, hoy dejo estas lágrimas acompañando el sendero. Es que nunca volverás? Volveré yo, historia finita de un amor moribundo, un amor pálido, como este recuerdo que no he podido congelar... en esta pálida y fría nieve... like me.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Mamihlapinatapai



- Me hubiera gustado que historia tenga que ver con significado de palabra.
- Disculpa, es que tenía tanto que hacer, que quería matar a alguien...


Salud, afuera el frío empuja la mampara para recordarme que es de noche y la luna brilla, aún en tu ausencia, MAgica ausencia que alimenta un leve sueño MIo, tuyo, nuestro, un sueño de Idas y vueltas, Hilos entretejidos en una historia siniestra en que una LApida fría se graba con el mensaje de la infidelidad incierta, de una noche con velas que se apagan, como mi amor por ti, como una PIntura que brota de un deseo marchito, manchado, gastado, burlado como jamás imaginó este ser nauseabundo en el que me he convertido, un ser indeseable, una NAda, muerto en el recuerdo de un amor ahora ausente, recuerdo TApado con el manto de la mentira, con una copa llena de vino PAra ahogar la pena, para ahogar tu recuerdo, para ahogarte a ti, lastimera responsable de mi fracaso, intocable, inviolable, inalcanzable, Infiel tormento de mi vida y mi muerte, maldita responsable de mi pesar. Cuánto quisiera estar muerto en verdad, cuánto quisiera la muerte más concisa del mundo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cerré mis ojos



Cerré los ojos y muy quedo me acurruqué cerca de tu recuerdo; esperaba un suspiro, unas buenas noches que me invitaran a recobrar el sueño; acariciando mis manos sentí el olor de un calor ausente y vi entre las cortinas la sombra de un amor que aunque lejos vive presente... cada una de estas noches, muy grabado aquí en mi mente.

Sentí rodar por mis mejillas una leve gota de tristeza, de emoción incierta, sentí también llenarse las pupilas de una imagen risueña de esas con las que uno despierta, y cogí tu sonrisa colorida, la guardé en el corazón y me di la vuelta, abracé tu ausencia, la pegué a mi pecho y soñé contigo; despertar era cosa del destino… regresar era cosa del destino… volver a soñar era tan sólo una ilusión propia de un corazón herido... por esta ausencia.

He descubierto mis sentidos luego de este mal sueño, has abierto la puerta de nuestra vida y muy quedo vienes a mí siento tu brazo bordear mi cuerpo y has invadido mi sueño y he sentido también una lágrima de emoción al ver que soñaba contigo, y con un beso has sellado ese sueño, hemos despedido la ausencia, y nos hemos dado la cara para volver a darnos un beso.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Desvanecer



Pareciera que los mensajes aparecen cuando uno más los necesita. Mensajes de esperanza, de amor, de perdón, todos ellos tratando de entrar en tu corazón y la razón que los bloquea como si fueran un virus que causará dolor.

He vuelto a sentir el cansancio que provoca la desesperanza, el agotamiento físico y emocional, la grieta que forma el agua gota a gota en la piedra, no encontrando el sabor a la vida, viendo todo de gris, sin saber cómo se puede sonreír, perdiendo la memoria de los momentos felices.

He sentido la necesidad de un salvador, otra vez, como aquella criatura en la que alguna vez me convertí, sin fuerzas, débil nuevamente, con apenas fuerza para caminar, pero sin pensar, y mecánicamente llegar a un hogar vacío, sin nombre, apenas un espacio donde ubicar el cuerpo para sentirse más infeliz.

Los recuerdos se van, poco a poco la memoria te juega una mala pasada, apenas sabes el camino que debes seguir para llegar a tu destino, pero en el trayecto estás muerta, estás penando como un alma moribunda, no ves nada, nada existe a tu alrededor, y tú tampoco existes para los demás.

¿Dónde quedaron las sonrisas?
Tienes vagamente el recuerdo de haber sido feliz días atrás, pero el presente se impone, las lágrimas vertidas y la indiferencia te regresan al estado levitante en donde te has perdido, y vuelves a cobijarte en la melancolía.

Has sido fuerte, has soportado durante mucho tiempo aquello que ahora tanto te duele, pero esa fuerza apenas la recuerdas, la has perdido. Quieres una esperanza, y te la han dado, ahora estás esperando recuperar la confianza, esperas ver un cambio que te recuerde que eres importante para él, y eso, mientras que no lo ves, te duele. Desde aquel lugar se han prendido las luces, entre abrieron la puerta, te escucharon pero no tienes la certeza de que pueden sentir lo mismo que tú.

Estás a la espera, pero el cuerpo poco a poco deja de responder, no sabes hasta cuándo puedas aguantar, quizá llegues a un punto sin retorno en que no habrá salida, sabes lo que sucederá si pierdes la confianza… y sin embargo, nada puedes hacer, más que esperar.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Dulce melancolía

Pensé que te habías ido, y estabas a la vuelta de la esquina.

Ayer me recordabas aquellos días en que estuviste acompañándome en ese camino tortuoso e ilusorio, en que había creído encontrar el amor; quería estar sola, castigándome por haber creído en un cielo celeste, en nubes dulces de algodón, y tú allí, invadiendo mi mundo de reproches, llenando los espacios vacíos con nostalgia, o nostalgía como diría Les Luthiers.

Quería liberarme de las lágrimas, dejar los recuerdos de dolor, enseñarle a mi rostro una mueca similar a una sonrisa, pero seguías allí, recostada cómodamente, contándome un cuento de hadas que no termina en final feliz. Te regocijabas con el dolor de mi alma, porque ello te permitía seguir conmigo, y yo débil para exigirte una partida, fue aprendiendo a vivir contigo, en la misma cama, bajo el mismo techo, en el mismo mundo creado para una gaviota nostálgica.

Pasaron los años, y pudimos despedirnos, con el dolor de las dos; ahora había llegado a pensar que no te volvería a ver, y sin embargo, has venido nuevamente.
Pensé que te habías ido, dulce melancolía, pero siempre estuviste al voltear la esquina.

viernes, 8 de octubre de 2010

Mirada perdida

Me he visto en el espejo y no puedo entender mi expresión, han pasado tantos años, se han marcado tantas arrugas en mi rostro que ya no sé si estoy contenta o si parezco infeliz.
Me senté a recordar los momentos que han marcado mi semblante, y vi las carcajadas que me robaba aquella persona maravillosa que participó en mi vida, me vi también tumbada en la cama llorando incansablemente abrazada a mi  pequeño confidente, pensando en lo que estaba haciendo mal para que las cosas no resultaran en ese momento, escuchaba canciones que me hacían más infeliz, y me quedaba sola para intensificar esa sensación que a la vez me permitía escribir más, y mejor.

Hubieron momentos en mi vida que me volví fría, con la intensión de que nada ni nadie pueda afectarme, entendiendo luego que estaba cerrando mi corazón al amor.
Me vi en diferentes momentos, temblando, llorando, perdida, feliz, cantando, levantando la voz reclamando por lo que yo creía justo, y sobre todo, me vi despierta muchas noches, tratando de dormir, perdiendo la batalla por mucho tiempo, recurriendo a pequeñas dosis de adormecimiento.
He perdido tantas batallas contra la tristeza, parecía ser una persona sumamente triste, como lista para desmayarme en la arena, suavemente, con los ojos de canica llenos de lágrimas, cansada de batallar.

Luego de ello conocí el amor verdadero, sentirme feliz por primera vez, compartir un futuro junto a alguien que quiere hacerlo contigo, construyendo un nuevo castillo de arena en la playa de Pacasmayo, mi Pacas como solía decir.
En esa época, también vi amarguras, vi discusiones que nunca antes tenía, vi resquebrajarse una relación por el orgullo, o simplemente porque las personas no piensan igual, me vi abandonando mi pequeño confidente, con una impotencia fatal, eligiendo otro camino por nuestro bien, pero sufriendo por otro lado, como naturalmente se siente cuando se renuncia a algo que fue importante en nuestra vida.
Eran muchos contrastes, muchos picos en mis emociones, y tantos distintos que ahora a mis ochenta años no entiendo la expresión de mi rostro.

Algo sí no ha cambiado, ese brillo en mis ojos, ese brillo entre triste y nostálgico, ese estar listo para una emoción fuerte que me inspire a escribir, como hoy.
No sé si estoy sonriendo, no sé si estoy llorando, sólo sé que estoy viva, pero hoy,especialmente hoy, no sé para qué.

lunes, 30 de julio de 2007

Gris

 El sonido de la desilusión al empezar la tarde, tiene sabor a despedida.

Aún así se resiste el corazón a pronunciar el adiós y aceptar la partida.

Con caricias que no saben a amor cierran los ojos y dan la espalda, y tú sentada mirando el final sientes el frío que te rodea y no dices nada, y no dices nada.

Empiezan a hablar, historias sin fin, recuerdos ajenos queriendo hacerte sonreír, y no los escuchas, no puedes hacerlo, y viene una lágrima y viene el recuerdo, y corres al baño y dices "Por Dios".

Se acercan partidas, ya convenidas, y encuentros pactados, inesperados; te vas con pañuelo, sientes desvelo, y subes a un taxi a continuar el día que aún no acaba, aún con esa despedida, y ves a un amigo, a un viejo conocido, ponen fin a un trato y das media vuelta, no sientes nada, puede estar lloviendo y estarías dormida por las calles que te envuelven y dan el b&n a la compañía que no sabe qué más hacer por convertir el dolor que te invade en sonrisas compungidas, al menos, es lo único que puedes ofrecer.

El lugar programado está cerrado, no hay mesas que se ofrezcan a escuchar a este par, cada una con historias que narradas vuelven leve las horas y el ambiente se separa entre viajes, conocidos, familiares, desconocidos, matrimonio, hijos, sueños rotos, despedidas, y demás.

Damos vuelta - ya parece ser mi única salida a todo, dar la vuelta – y nos dirigimos a mi café, al que me entiende, y atiende, al que puedo llegar sintiendo el cariño de personas con fotos antiguas, y lugar especial a mis vicios.

Allí nos dan la bienvenida, ya conocen lo que necesitamos, sólo hace falta esperar. Viene la tertulia, vienen las anécdotas, y las sonrisas dibujadas, y el afinamiento del oído para no perder los detalles que comparte la princesa, para no pensar, para no llorar.

Pasan las horas, te dedicas a escuchar como siempre, a opinar, al final, a poner la mano abierta a las preguntas que no vas a responder, a los "no" rotundos, y te comprende, y son finales conocidos, y al pedir la cuenta sólo piensas si vale la pena marcar su número y dar el paso al frente y ayudarlo a caminar.

Estás cansada, no sólo tu cuerpo, tu corazón está cansado de esperar. Sientes que no es justo, sientes que lo mejor será entregar tus dudas a la almohada, a carita con caricias que no volverán. Sientes muchas cosas, pero es más fuerte el aprecio, el cariño, la necesidad de decir "te quiero" y abrazarlo y mucho más.

Al llegar a casa todo es sombras, tus movimientos están grabados en las paredes de tu habitación, los espacios predestinados, los controles ubicados y la música a disposición.

Con la mente en esa tarde, cuando el sol se ocultó, llamas a su nombre, viene con sonrisas, llena de color tu espacio, y se olvida todo; le dices que lo quieres, recibes un te quiero, sientes el abrazo, te mueres de emoción, cierras los ojos, y no quieres despertar, es un sueño, dices, es un sueño; al fin y al cabo, la vida es sueño, qué más da, quién puede tener la razón?