Mostrando entradas con la etiqueta pérdida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pérdida. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de marzo de 2014

Fe sobre tu piel

El duelo (La Ley con Eli Guerra)

Fe en un camino trazado por lo errores de otro ser, un solitario que buscaba de noche las respuestas a la lluvia torrencial que dejó su pena tras de si. Cada línea surcada del sendero anónimo llevaba el aliento de una noche olvidada, una noche en que una gota de tristeza se mezcló con una de pasión, las confesiones de una calle sin fecha se vertieron en la orilla, y una tarde, cuando alguien más se acercaba, encontró la historia muda de una ilusión.

Fe sobre la historia de un infeliz ahogado, sobre la espuma testigo de uno besos robados, fe en el amor, en el desdén, fe sobre la historia de un mañana sin amanecer, fe sobre tu piel, fe bañada en las lágrimas de un atardecer sin sol, fe en los surcos de los errores de aquel, en el sendero de alguien olvidado, un sendero que tientas hoy a recorrer.


Fe en una historia, un deseo inacabable de ser feliz, fe por el amor, fe por el dolor, fe por la pasión del ausente enamorado, el ausente de la mirada perdida, del camino abandonado, una muerte, un vacío, una lágrima huérfana del cuerpo que se robó aquel día, fe sobre su piel bajo la mía, fe en que regrese aquella noche, the last night under the rain.

viernes, 24 de junio de 2011

Qué hago aquí, si ya no estás



Las yemas de mis dedos forman surcos por mi cabeza, 
como queriendo separa aquellos recuerdos color gris;
me levanto después de tanto, y con la misma bata de muchos días
me dirijo a la cocina a preparar un café amargo,
como mis tantos otros días,
cómo yo.


Mi mirada se pierde en la ventana,
la misma gente, las palomas acercándose alborotadas
y yo auyentándolas como queriendo alejar la vida
como queriendo creer que no hay más
que estoy muerto
y desear que mueran también.


Mi café se enfría,
se congela posado en la mesa recordándome que el corazón
también vive en un témpano de hielo
y que no late más.


Y nuestra fotografía resalta frente de mí,
pienso... alguna vez fuiste mía
cuando creía amarte y tú a mí
y saber ahora que nunca amé
que no sabía
y que finalmente te perdí.


¿Qué hago aquí, sino morir día a día?
¿Qué hago aquí si perdí todo?
Si ya no hablo
porque no hay con quién hablar,
si ya no sueño
porque no hay por qué soñar,
si ya no vivo,
porque no hay por quién vivir.


¿Qué hago aquí, sino entender que jamás supe amar?
Y que éste es el castigo,
que sin amor, yo ya no vivo,
y sin ti ya, para qué amar.