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miércoles, 12 de marzo de 2014

Fe sobre tu piel

El duelo (La Ley con Eli Guerra)

Fe en un camino trazado por lo errores de otro ser, un solitario que buscaba de noche las respuestas a la lluvia torrencial que dejó su pena tras de si. Cada línea surcada del sendero anónimo llevaba el aliento de una noche olvidada, una noche en que una gota de tristeza se mezcló con una de pasión, las confesiones de una calle sin fecha se vertieron en la orilla, y una tarde, cuando alguien más se acercaba, encontró la historia muda de una ilusión.

Fe sobre la historia de un infeliz ahogado, sobre la espuma testigo de uno besos robados, fe en el amor, en el desdén, fe sobre la historia de un mañana sin amanecer, fe sobre tu piel, fe bañada en las lágrimas de un atardecer sin sol, fe en los surcos de los errores de aquel, en el sendero de alguien olvidado, un sendero que tientas hoy a recorrer.


Fe en una historia, un deseo inacabable de ser feliz, fe por el amor, fe por el dolor, fe por la pasión del ausente enamorado, el ausente de la mirada perdida, del camino abandonado, una muerte, un vacío, una lágrima huérfana del cuerpo que se robó aquel día, fe sobre su piel bajo la mía, fe en que regrese aquella noche, the last night under the rain.

martes, 15 de octubre de 2013

Nieve

- Para eso sirve el tiempo?
- Entre otras cosas
- Quiero que se detenga.

Pálido recuerdo que bordea la locura de mis pensamientos esta noche fría, más fría que la carta con que me diste el último beso, la misma que hoy llena mi espacio, me llena por completo, como si recobrarte, un último intento, fuera posible. 

Pálido recuerdo, tan etéreo como todos mis pensamientos, tan vacío como la figura de mí, muerta, con la canción a medias, con el poema a medias, con la copia media rota y las huellas en la nieve, sin regreso.

Pálido recuerdo, como las ganas de irte que no me dejaron más que un cielo cubierto de desesperanza, tan profundo como las pisadas que di al buscarte, tan meditabundo como buscando una razón inexistente a un adiós inesperado.

Pálido recuerdo, tiemblo al recordarte, tiemblo de tan sólo pensarte y muero, los buenos momentos se me van, con el tiempo, y he querido seguir manteniendo mi último refugio, el último refugio donde guardo tu amor, tu risa, tu sueño.

Pálido, como pálidos eran tus últimos besos, así es el último, el final, el más doloroso recuerdo grabado en el alma, grabado en la nieve, grabado en las gotas silenciosas que hoy y siempre bañan mi dolor; pálido recuerdo como esta nieve fría, con esta noche fría, como esta mujer fría que vive sin vivir, duerme sin dormir y ama sin un amor al que abrazar.

Por qué sigue corriendo el tiempo? Me roba más segundos, traicionero; me lleva de este sueño en el que te tengo, un sueño del que despierto y nuevamente cierro los ojos a ver si te encuentro. Pálido recuerdo, me he alimentado de ti por tanto tiempo, aquellas huellas en la nieve se van, como él, como tantos de mis suspiros cuando despierto, y desvanezco. 
Es que acaso volverás? Volverán a formarse las huellas en la nieve, esta vez tuyas? Volverás a decirme al menos si valió la pena? Pálido... pálido recuerdo, apenas te tengo en la memoria, cada suspiro parece el último, el último dolor, el último dolor, the last pain... to death.

Para esto sirve el tiempo, para hacerme ver que no estás, pues quiero que se detenga, o morir para no ver más esta pálida existencia, hoy me marcho, hoy vuelvo a caminar por esa nieve que he odiado desde que partiste, hoy vuelvo a pisar aquellas huellas, de ida, ya no de regreso.


Hoy muero, hoy abandono el recuerdo de este adiós insufrible, hoy dejo estas lágrimas acompañando el sendero. Es que nunca volverás? Volveré yo, historia finita de un amor moribundo, un amor pálido, como este recuerdo que no he podido congelar... en esta pálida y fría nieve... like me.

martes, 21 de junio de 2011

La última despedida


Mi cuerpo ha permanecido en la cama con la triste esperanza de que volvieras. Un espejo al costado me dice que me he quedado solo con mis lágrimas y mis lamentos, finalmente sin ti.
Mi garganta está seca, me he quedado pensando; a mi mente vuelve un vago recuerdo de aquella primera despedida.
Tus brazos sobre mi pecho me reclaman, tus ojos llorosos me dicen una vez más que me olvidé de ti, y yo allí, inmóvil, pensando en alguna excusa que te devolviera la confianza y me permitiera seguir contigo con una nueva oportunidad para demostrar que en verdad te amo.

Tocan a la puerta, no sé cuánto tiempo llevo tendido aquí, no quiero abrir. Los recuerdos me llevan nuevamente de viaje al pasado, te veo bailando en la playa, tus pies van formando nuestros nombres en la arena con la dulce intención de querer inmortalizarnos en un corazón. Te veo y sonrío, soy feliz. El sol se apoya suavemente en tus hombros, cuando estás cerca te apreso en mis brazos y suavemente poso mis labios en tus ojos, y siento que te envuelvo de ternura; éste soy yo, no quiero que me olvides.
Vuelven a tocar la puerta, quizá piensen que estoy muerto, y en verdad lo estoy, he perdido la guerra, no fui valiente, dejé ocupar tu lugar por intereses ajenos a nosotros y ahora estoy aquí sintiendo cómo mis sueños a tu lado se derrumban por no haber defendido tu trono en mi conciencia.

Otra despedida, tu mirada ya no está triste, quizá el tiempo te ha vuelto más fría y estar juntos ya no es una prioridad. Estoy frente de ti, rogando que no menciones aquella frase que termina en adiós, pero la escucho y nuevamente mi mente maquina una nueva escusa, esta vez más creíble que la anterior. No quiero perderte, no quiero perderme en la vida sin ti, dame una nueva oportunidad.

Tocan más fuerte, mis recuerdos se ven interrumpidos por un ser impertinente que no me deja sufrir en paz. Abro la puerta, puede ver que sigo allí y le pido que se retire.
Puedo sentir tu perfume, lo respiro muy hondo con la intensión de atrapar en mí algún resto de tu presencia, no quisiera exhalar por temor a perderte en el ambiente triste que me rodea, renunciando a ello luego de unos segundos, cayendo de rodillas por la impotencia de no poder inventar una excusa más.
Mis manos están apoyadas en el piso de cerámica, es frío, como el momento que se va quedando grabado en  mi mente ahora.
Estás sentada en la cama, sólo has venido a despedirte, no quieres oír nada más, estás cansada, y estás más calmada que todas las despedidas precedentes, esta es la última despedida para ti, y lo sabes.

Pienso que hay una nueva salida, pero ya tomaste la decisión, mi mundo se derrumba, no puedo entender lo que está pasando, no lo vi venir de esta manera, y al ver que caminas hacia la puerta recién entiendo que es verdad, que te estoy perdiendo, que no hay marcha atrás y que esta vez te irás para siempre.

Ya no siento mis manos, es momento de aceptarlo, en qué momento se confundió mi amor? o es que acaso te perdí desde aquella primera despedida?