viernes, 8 de septiembre de 2017

Impaciencia


Hay alguien más dentro de mí, alguien que desde hace unos meses me da los buenos días y me recuerda el valor del tiempo. En ocasiones lo sueño, lo siento, lo miro, me acurruco a su lado, y envuelta en un abrazo imaginario me vuelvo a dormir. Me gusta la paciencia de quien me acompaña, me gustan los gritos de alegría al saludar a quien me llena de esperanza, disfruto del tiempo aunque me cueste saber que faltan meses para conocer el fruto de nuestro amor, pero así soy... impaciente, sabiendo que con los años no lo soy tanto, aún me embarga.
He grabado no solo en la memoria los saludos de un ángel creciente, me pregunto, cómo provoca tanta emoción lo no conocido; ¿tendrá que ver con la fe? ¿tendrá que ver con un ciclo esperado por los espectadores del lienzo de tu vida? Sea como fuere, las sonrisas vienen a mí de personas inesperadas desde que mi cuerpo empezó a cambiar, de manera casi inexplicable. Entonces comprendo, es lo que provoca la esperanza en una nueva vida, la ternura de todo aquel que inicia el camino que nosotros hace mucho tiempo iniciamos... y provoca lo mismo en mí y en aquel que lo hizo posible. Lo siento así cada vez que escucho su voz encarnando un cuento, lo siento así con cada caricia, sonrisa y juego, lo siento así cuando le habla y me enternece sentir el apego entre los dos. Lucho nuevamente con el deseo de conocerlo, de encerrarnos los tres en un abrazo, en un sueño imperturbable donde las pesadillas y los sustos no existan, donde el amor invada el ambiente, nuestro hogar, y llene el espacio e impregne las almas cercanas de paz, esperanza y fe, aún cuando no conoces el origen, aún cuando no has visto el milagro de una nueva vida nacer.

jueves, 14 de mayo de 2015

Pingüinos


Me sorprendo riendo en un sueño del que eres testigo risueño, 
voltereta de soslayo topando mi brazo a tu brazo
invitándote a acompañarme sin temor a un regreso.
Una mirada me busca cuando mis párpados luchan por dar la bienvenida al sol,
de pronto te encuentro, testigo de un amanecer que nos descubre juntos,
prestos a iniciar un día con besos en la nariz y las mejillas.
Una caricia traviesa se pasea por tu rostro, unos besos atrevidos atrapan tus labios
reclamando los entreabras para expulsar un Te amo. 
Una mano se pasea por tu cintura para ver asomar un sonrojo que aguanta la risa,
te abrazo porque adoro sentir tu pecho rozar con el mío, y de pronto tu aroma,
ese que me dice, me canta y me recalca que estoy en casa;
que me da ese calor que me hace sentir que nada más existe,
que en un nosotros se concentra la felicidad efímera y permanente
contradictoria, transformadora, irreversible, tatuada en un compromiso 
en un nosotros con forma de pingüinos, una historia para siempre,
un tú y un mí.
Me descubro perdida en tantos pensamientos y de pronto...
pienso en ti, veo cómo termino sonriendo, delatora confesión 
de una pérdida de control, del garabato que ocasiona una frase de amor tuya
en mi cuarto de emociones, para terminar recostada en la idea de pronto
volverte a ver.
Me descubro ilusionada, me descubro enamorada,
me descubro en un camino donde camino feliz, y al lado mío...
tu mano prendida de la mía compartiendo el trabajo de construir un sendero
adornando a cada paso el camino con detalles, impregnando el aroma
de las flores a las almas enamoradas que transitan optimistas un camino a lo desconocido.
Me descubro de ti, me descubro de mí; cierro los ojos y busco en mis sueños
que llegue la noche en que por fin volvamos a casa hasta un nuevo amanecer.

sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Me tienes un regalo?



Ese momento en el que sabes que no eres una triste historia. Estás vivo. Y ves las luces en los edificios y todo lo que te hace preguntarte y estás escuchando esa canción con la gente que más quieres... Y en ese momento juro... Somos infinitos. (De la película Las ventajas de ser invisible)
Chansón: Heros, David Bowie

Nada, no hay nada después de nosotros, las luces se pierden con el sonido que va dejando la algarabía de encontrar lo que tanto buscamos… un beso, un beso que lo sella todo, que lo termina todo, que lo inicia todo.

Viento, corre el viento y se cuela entre mis alas, me eleva en un sueño hace tiempo bosquejado, soy dueño del destino, del tuyo, del mío, y a la vez pertenezco a los sueños de los héroes que merecen ser.

Sueño, me mantengo en un sueño en el que nos encontramos, aquel en el que me entregas lo que un día perdimos, el regalo esperado, el regalo guardado, el regalo del circo postergado por la llegada de París, del paquete con nombre compuesto por el amor y la fe. Héroes del sol, del silencio, de Can Cun, de Soleil, de Febrero cuando me enamoro, de Noviembre cuando despierto, de un mañana cuando vuelvo a ser.

Siento, dentro de mi pecho siento la fuerza de poderlo todo, de un hoy en el que somos invisibles, que ganar es la única forma de vivir. Cierro los ojos y con la palma de mis manos le doy la bienvenida a una noche inolvidable, la casetera le da la bienvenida a un recuerdo, un día en que pensamos que un adiós sellaría el libro de nuestras historias. Suena, lentamente suena la primera estrofa del poder infinito, las luces acompañan el compás de la amenaza interestelar, vamos juntos, invisibles, invencibles, esperando por algo más.

Me tienes, acaso me tienes algo más? Recuperar un recuerdo asumido perdido tan solo apertura una noche victoriosa, ya no habrá más oscuridad. Me tienes un regalo? Un poder mayor, uno infinito, uno invisible? Look at my eyes, I find you, I don’t need any more. Lo tengo todo, somos los héroes de la noche, esta vez no habrá final, se acabaron los adioses, no queda tinta para más.

martes, 23 de septiembre de 2014

Un silencio que lo dice todo

Chansón: Con solo una sonrisa (Melendi)


He amanecido envuelta en un silencio que grita no despiertes; entre sueños he visto mi verdad bordeando el cuadro azulado, fiel testigo de una noche de cobardía en que, en silencio, te dije adiós. 

He amanecido con el dolor del olvido retumbando en mi cabeza, ahora me impide abrir los ojos, duele ver el sol, ese sol que te obliga a enfrentar el testimonio de quien nada dijo y a la vez lo dijo todo, de quien pintó el cuadro que vibra a su lado, conteniendo el secreto mejor guardado de una historia donde uno es mejor que dos. 

He amanecido con el deseo aparcado en medio de la ciudad, lo olvidé una noche oscura, más oscura que tus secretos, más oscura que mi adiós. Se lo han llevado los pintores vagabundos para sus lienzos en blanco y negro semejantes a mi vida, semejantes a tu amor. 

He amanecido adormecida tras muchas horas de pensar en una mañana de testimonios sin testigos, en adioses sin creer en un dios. He amanecido en silencio y mi sueño lo dijo todo y todo se reduce a una historia finita donde nunca existimos los dos.

Soy el ser vacío que aún con los ojos abiertos sigue dormido... me rindo a la despedida, sucumbo ante el ofrecimiento de una disculpa por la inexistente mirada de culpa que citamos en aquella carta caída en el pozo de los deseos olvidados.

He dormido con el aroma de tu cuerpo vagabundeando alrededor de la almohada, te recordé, te deseé, te impregné en una memoria cada vez más longeva con la única finalidad de volver a ser feliz. Pero la tristeza ha sido siempre mi bandera, llevo un tatuaje de lágrima en el alma, mi pluma, en vez de tinta, escribe con llanto, me alimento de la pena y la soledad de una playa sin gaviotas, y no quiero cambiar.

He dormido en la orilla de un año en que fui feliz, he recobrado la memoria de quien se levanta, de quien muere y resucita, del ave fénix de los veranos en soledad. He dormido con el sonido de la gaviota pintando de sepia el poema en la boleta del restaurant, do you remember that? He recogido la autoestima de aquella gacela enamorada del amor y la he arrojado al mar.

El silencio me invade en cada minuto de esta vida, no sé qué hay allá afuera, no sé si esto es vivir; para mí, el silencio lo dice todo, y un adiós que nunca se dijo está pintado en aquel cuadro que dejaste al partir, leaving me alone... leaving me to die... again.


miércoles, 27 de agosto de 2014

La verdad no tiene temperatura

Chansón: Feeling good (versión de Muse)

Cinco palabras que esconden un secreto, una frase sin sentido que esconde la respuesta a todo, a todo lo no oído, a todo lo entredicho, a toda una verdad a medias.​
Cinco colores que se pintan en el lienzo del olvido, un sol escondido, una sombra irreproducible en un día que nunca fue, un día ilusionado, iluminado, inigualable en un laberinto de casonas que no existen, que aparecen y desaparecen como tu verdad. 
Cinco nombres vinculados, cinco hombres apenados por un secreto literal, tatuado en la historia de aquella que no supo dar el final a un cuento de papá, de abuelo, de tío, de sobrino y de hermano. 
Un adiós no pronunciado, un adiós asumido en corazones desolados, la dama que desaparece sin dejar rastro, una historia de un cuerpo frío, un aposento vacío, una cálida mentira para una verdad sin temperatura. 
Una historia de colores inertes, incompletos, inservibles; una razón para la sin razón, un llanto comprimido, un testigo sin boca, un lanza llamas sin gas. La impotencia de no saber, la indiferencia de callar. 
Vuela en el ambiente y permanece, como humo de cigarrillo, el recuerdo de la que un día fue, y no volverá. 
La certeza te carcome, el olor a soledad. La obligatoriedad de un adiós insoportable en la levedad del raciocinio de cinco mudos a tu ausencia. Es que no volverás. 
Has dejado esa verdad a medias, el frío de la ignorancia, un calor lejano que no llegará. Te has llevado las almas de los vivos, el secreto mejor guardado, una sombra inexistente y un aroma a soledad. 
Tu verdad, esa que has guardado bajo llave, no tiene respuesta, no tiene temperatura, no tiene testigo, ni piedad.

jueves, 14 de agosto de 2014

No me mientas, ni me digas la verdad

Canción: Donde habita el olvido, Joaquín Sabina.

No, tú no
Tu norte no es más compartido
Tu vida no es más mi camino
Tus sueños no son mi verdad.
No digas más que mentiras,
Me ahogo en el llanto
Que dejó en tu manto algún día
Un oso del pasado
De una historia caprichosa
Que se acabó una navidad.
No quiero más tu verdad
Un soplo de vida esculpida
En el brazo de un árbol
Donde soñé en tu regazo
Cuando nos volvimos a encontrar.
No me mientas
Ni me digas la verdad,
Fue solo el sueño de una triste despedida
Un despertar en una noche sin un día
Un laberinto del que no pude escapar.

domingo, 6 de julio de 2014

Me haces feliz






Chanson: Margarita - Fito Paez

Yo soy Fita, la de crayolas de colores, la que ata y desata las melenas que caen sobre tu frente, la que baila, la que grita, la feliz, la que pinta, la que toca el piano, la que toca el alma, la que pone el color al papel, a los labios entreabiertos para dar más besos, la que vuela y cae, la que flota, la que sueña que flota, la que duerme, la que despierta, la que abre los ojos y besa en la frente, la que besa el camino de un fideo al cenar. 
Yo soy Fita, la del vestido acuarela, la que viste el sombrero y tapa el futbol, la que mete el gol, la que despierta, la que crece cada día más y más, la que enamora, la mujer de ahora, la de labios púrpura y perfil soñador, soy el sueño de vos, soy la risa de a dos, la melena ensortijada, la que vive, la que ama, la que recuerda cuentos, la que los cuenta, la que se da cuenta que aunque pase el tiempo siempre seguirá siendo la Fita de papá.