lunes, 24 de octubre de 2011

Una tarde de mar

Me deslicé por tus brazos, para soñar en tu pecho, y el sonido del mar, como canción de cuna me invitó a dormir.

martes, 23 de agosto de 2011

De la mar, cautiva de sus promesas, vuelve

Cautiva de las promesas que una vez le hizo, bañada en la sal del mar que alguna vez la cobijó, regresa ella, triunfante, altiva, dejando gotas de sudor en la arena, sellando el camino que la trae de regreso y que no la verá jamás partir.

Él la espera con la mirada llena de júbilo, sus manos han ansiado este momento y se levanta dispuesto a caminar, siente una nueva brisa, su olor, su luz invadiendo nuevamente aquel espacio, aquel espacio construido para ellos antes de su partida.

Ella camina lentamente, su cabello se resiste al viento y de repente esboza una sonrisa, sus ojos se hacen más pequeños, él reconoce esos ojos de canica, reconoce su mirada triste, aún cuando sonríe, él la reconoce, sabe que la amó y que ese amor nunca dejó de ser tan fuerte como el día de su partida.

Su aliento se cruza, no hay palabras qué decir, las miradas del encuentro se vuelven eternas, las caricias enmarcan el momento volviéndolo inolvidable y de pronto cierran los ojos y se entregan en un abrazo que los deja sin aliento. Su pecho se resiste, se alejan para acercarse nuevamente ahora con un beso, él la toma del cabello, ella se entrega al nuevo inicio de aquella historia escrita en piedra, y con ese beso renuevan la promesa de estar juntos, hasta la mañana siguiente, hasta el fin de sus días, hasta en sus sueños con el viento y con el mar.

Sin recuerdos en el frío suelo

Siento un dolor punzante en la cabeza, pareciera alertarme de algo que está por suceder, he venido ignorando la advertencia y ha terminado ganando la batalla.
Pierdo el aliento, el aire me abandona y me siento desfallecer, la impotencia que siente mi cuerpo me envuelve en una atmósfera oscura, sin esperanza, y ya sin fuerza mi cuerpo se tiende en el frío suelo del abandono.
Poco a poco pierde el color la imagen que se dibuja frente a mí, el poco calor que llevo en el pecho se esfuma, como el amor que decían sentir, mis dedos se mueven apenas con fuerza, queriendo escribir sus últimas palabras, y sin un lienzo que se atreva a perpetuar un último deseo.
Vuelve a mí, calor de hoguera, vuelve a mí, sonrisa inquieta, mi silueta se ve perdida en el olvido de mentes sin recuerdo, y mis letras se han caído al lago de la ingratitud, me he quedado sin memoria, ya no sé quién soy, y nadie sabe si alguna vez yo existí.
He buscado respuestas en las nubes, como si aquellas supieran mi dolor, he terminado por dibujar momentos esbozados de alegría, para que la lluvia se deshiciera de ellos en pocos segundos. 
Me he perdido en el resentimiento, por ver que nada funcionaba bien, y las muestras de amor las he ido perdiendo, sin saber cómo y por qué.
Me he despedido del día, del sol y del viento, he venido a morir en la plaza sin gente, me he despegado de los recuerdos, he borrado mis memorias, y ahora por fin me siento ir.

jueves, 21 de julio de 2011

Y el mundo pregunta por qué... y yo respondo


Camino descalza por el camino de lluvia, tus ojos negros me guían en la neblina hacia el camino del amor.
Mis brazos se alzan hacia tu mirada, una sonrisa se dibuja, tímida, y se sonrojan mis mejillas cuando los recuerdos vuelven a mí.
El viento alborota mi cabello, el camino húmedo empapa la planta de mis pies, y me enfría, la pasión que me impulsa me da su calor y emerge el amor que siento por ti. Me guían mis sueños, el frío se rinde por mi devoción, sigo mirando el horizonte con fe y voy poco a poco hasta llegar a ti.
Tu sonrisa me invita a seguir, la carita risueña con que me persigues me roba una carcajada, el mundo se pregunta qué me pasa, y yo sin decir palabra les respondo: es que soy feliz.
Falta poco, el perfume de tu piel me invita a revivir mi sueño, el negro azabache de tu cabello me indica lo  mucho que nos queda por vivir, tus manos tomando las mías me invitan a pasar al mundo creado para mí, y abriendo los ojos me rindo a un futuro diseñado para los dos, para cuando tú y yo estamos aquí.
Me acurruco en tu pecho, estoy cansada de tanto caminar y me invitas a reposar en tu regazo, me cantas una canción y sueño nuevamente, ahora no hay marcha atrás, ahora todo es real, puedo tocarte, puedo respirar cerca de ti y sentir los latidos en tu pecho, pierdo el miedo a la oscuridad, ya no me falta nada, estoy completa, puedo dormir sabiendo que al abrir los ojos sentiré la paz que se siente al estar a tu lado, y que al llegar la mañana me despertarás con un beso, como todos los días. Acaso con todo ello el mundo me seguirá preguntando por qué sonrío? Pues le diré, porque aprendí a ser feliz.

martes, 5 de julio de 2011

No me importa



No me importa,
si el palacio de tus promesas se derrumba,
si los labios con que me besas se marchitan,
si el abrazo con que me buscas no me encuentra.


No me importa,
si tu adiós ha reemplazado el frecuente "hola",
si al mirarme ya no hay amor ni hay euforia,
si al contrario me has desterrado como nunca.


He perdido,
he vagado por otro mundos, he huído,
me he vengado de todo el mundo, he vivido,
me he enterrado con un reproche porque te has ido.


No soporto,
verte ahora en otros brazos, y yo solo,
verte riendo pasito a paso, codo a codo,
con la misma sonrisa aquella del pasado.


Estoy muerto,
me ha vencido la indiferencia de tu olvido,
me he sentido como el que piensa en su vacío
y has venido a reprocharme tu abandono.


Buena suerte,
porque aquel que ahora te besa, finalmente,
sabrá quién ha de ganar el juego a muerte,
de un amor que hoy me abandona y a él mantiene,
cuando dejes que el destino nos encuentre.


No me importa...

viernes, 24 de junio de 2011

Qué hago aquí, si ya no estás



Las yemas de mis dedos forman surcos por mi cabeza, 
como queriendo separa aquellos recuerdos color gris;
me levanto después de tanto, y con la misma bata de muchos días
me dirijo a la cocina a preparar un café amargo,
como mis tantos otros días,
cómo yo.


Mi mirada se pierde en la ventana,
la misma gente, las palomas acercándose alborotadas
y yo auyentándolas como queriendo alejar la vida
como queriendo creer que no hay más
que estoy muerto
y desear que mueran también.


Mi café se enfría,
se congela posado en la mesa recordándome que el corazón
también vive en un témpano de hielo
y que no late más.


Y nuestra fotografía resalta frente de mí,
pienso... alguna vez fuiste mía
cuando creía amarte y tú a mí
y saber ahora que nunca amé
que no sabía
y que finalmente te perdí.


¿Qué hago aquí, sino morir día a día?
¿Qué hago aquí si perdí todo?
Si ya no hablo
porque no hay con quién hablar,
si ya no sueño
porque no hay por qué soñar,
si ya no vivo,
porque no hay por quién vivir.


¿Qué hago aquí, sino entender que jamás supe amar?
Y que éste es el castigo,
que sin amor, yo ya no vivo,
y sin ti ya, para qué amar.

miércoles, 22 de junio de 2011

Tu recuerdo me visita


He recortado los pensamientos que me envuelven en la trayectoria diaria que hago formando nuestro futuro, y las he querido pegar en un pedazo de papel. 
Tengo tu aroma arropado al cuello de mi chompa, se prende al estampar ese primer beso que me regalas en la puerta de casa; se pasea por mi cuello hasta posarse en mis labios, y en un leve susurro me cuentan ese secreto infinitamente confesado, ese te amo... ese con el que nos acostamos y nos entregamos al abrazo perpetuo que invita al sueño... a ese eres mía que me domina y termina por convencerme una vez más que soy feliz.
Un amor tan bonito que se pasea al rededor, que se apodera de nuestros pies y juega a que nos atrapa, hasta caer en lo real del ser amado, en lo real de poder reír infinitamente, en real de ser tú y yo, en un mundo perfecto para los dos.
Sigo viendo pasar las calles, cierro los ojos para verte mejor, rozo lentamente mi nariz por tu mejilla sellando la caricia con un beso, con ese "Mamos ya" que te reclama para mí, con esa queja a la que nos hemos acostumbrado previa al cumplimiento de todos nuestros caprichos.

Rodeo con mis brazos tu cuello, paseo las yemas de mis dedos por el rincón de tus pensamientos, y en cada recorrido voy dejando uno a uno nuestros recuerdos para que te asalten en mi ausencia, beso uno a uno los retratos que hemos compartido este año juntos, y enmarco los hitos que la madurez nos ha permitido vivir.
La velocidad aumenta, siento en el pecho una emoción semejante a la que me asalta cuando estás lejos, es la emoción de ver una vida perfecta y temer perderla, pensar en lo increíble que puede ser haber encontrado a la persona ideal, y convencerse de lo real que resulta ser.
Me compongo, porque la vida nos ha dado esta oportunidad, entonces sonrío, una vez más, y a la distancia te abrazo, te pego a mi pecho, y le doy los buenos días a la vida, a una vida infinitamente contigo.