lunes, 4 de abril de 2011
Entre la duda y el amor
viernes, 1 de abril de 2011
El pedacito que guardó el recuerdo
martes, 29 de marzo de 2011
Retomando el sendero
miércoles, 9 de marzo de 2011
Camino a casa
viernes, 11 de febrero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
A tu lado
He sentido el roce de tus labios en mi mejilla, y un suave “te amo” antes de dormir. Ha sido inevitable preguntarme si mañana volveré a tenerte entre mis brazos y entregarme a los sentidos para demostrarte que soy tu mujer.
Han pasado varias lunas desde que conozco la suavidad de tu piel por completo, la fuerza de tus brazos y el cobijo que tu cuerpo me brinda cada vez que nos dirigimos al nido de algodón; y no ha pasado una noche en que en mis sueños no me haya despedido de ti.
Hubieron momentos en que mi respiración se detenía para sentir por completo lo que es estar a tu lado, veía el movimiento de tu cuerpo producto de tu respiración, y los pequeños parpadeos insinuando algún sueño reparador.He querido grabar todas las imágenes de tu sueño, y las nuestras haciendo el amor, pintado las imágenes de tu rostro cada vez que me decías “mi amor”, y por último sentir tu respiración cayendo en mi pecho cuando te acurrucabas para unir nuestros cuerpos en un solo ser.
Buenas noches, mi amor, no sé si mañana vuelvas a compartir mi sueño, no sé si vuelva a verte dormir, pero los días que fueron hasta hoy me permiten decir que me hiciste feliz.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Olvidar sin esperanza
Una lágrima se asomó cuando bajé la mirada, qué extraño sentir eso nuevamente, pensé que había olvidado lo que era el amor.
Sólo se oyen mis pasos, mi respiración parece temblar, no sé qué pasará más tarde, quise caminar hasta llegar al final, pero debía hacerle frente al destino, debía volver a verte para atreverme esta vez a decirte adiós.
Ya estoy cerca, el viento ha secado mi pena, el orgullo me endereza el alma y camino altiva como cuando nos conocimos. Llego, me decido a entrar y te veo sentado, esperando, quizá con tantos sentimientos encontrados como yo, quizá indiferente como fui yo, quizá queriendo desaparecer como cuando se acercaba el momento de despedirnos hace tanto tiempo.
Estás tomando un café, tan típico, tan tú.
Me decido a cruzar la puerta, me acerco, estoy frente a ti, en ese momento lo que más dudo es que sea capaz de cerrar nuestro libro de una vez por todas.
Llamas al mozo, pides por mí, sabes muy bien lo que deseo un café largo. Ya quiero irme, es un momento incómodo, no me atreveré a despedirme, no quiero responder preguntas, no quiero que descubras la mujer cobarde que fui.
Preguntas cómo estoy, en un inicio protocolar, nos engañamos uno al otro al decir que estamos bien, sabemos que no es así, que nunca aprendimos a estar separados, que nunca nos perdonamos aquel tácito adiós y henos aquí, queriendo regresar el tiempo, sabiendo que lo único que podemos hacer es perdonarnos por todo ese tiempo que pasó.
Ha sido un silencio muy largo, estoy cansada, la nostalgia me ha jugado una mala pasada, el insomnio me está pasando la factura y termino queriendo creer que todo ha sido un mal sueño. Quisiera que volviera aquella noche y quedarme abrazada a tu pecho, no quiero tomar ese bus, no quiero dejarte otra vez, no quiero.
Qué te parece si recordamos aquellos años, sí, aquellos años cuando estuvimos juntos, aquellos en que reíamos tanto.
Volvamos y traigamos los mejores para ver si podemos volver a reír, extraño mucho verte así, feliz, te extraño, nunca aprendí a vivir sin ti.
Quisiera estar contigo y acompañarte el tiempo que haga falta, ya no quiero verte solo, ni verme a mí así, pero nada puedo hacer, ya no estoy más aquí, soy sólo un recuerdo que vaga en tu vida desde que me fui.
Todas las noches vienes a tomar un café, y pides otro para un amor invisible, para un recuerdo que sigues trayendo a tu presente sin poder renunciar a vivir junto a él.
Lamento haber arruinado todo, lamento haberme ido de tu vida así; quisiera estar viva para poderte abrazar, llorar con tu llanto, quedarnos dormidos y despertar de este mal sueño en que ya no estoy, en que ya no estás, darte un beso y quedarme a tu lado, y así despertar por el resto de nuestras vidas, cuánto quisiera estar viva y seguir amándote y hacerte feliz.
No he podido irme completamente, muero una y otra vez cuando vuelvo a este café y te veo, hablando conmigo, con ese alguien que hace tiempo se fue. Allí está, mi café frío, tus manos extendidas como sujetando las mías, y me muero de la pena una vez más, no sé cuánto pueda soportar, nunca dejé de amarte y pareciera que el amor en nuestras vidas no ha hecho más que causarnos dolor.
Tenemos que aprender a decir adiós, tienes que olvidarme, yo ya no podré volver.



